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Cómo prepararse para una auditoría sanitaria: el rol del control de plagas

Cómo prepararse para una auditoría sanitaria: el rol del control de plagas

Cómo prepararse para una auditoría sanitaria: el rol del control de plagas

Prepararse para una auditoría sanitaria no es una tarea de último momento ni una carrera contra el tiempo para “poner todo en orden”. En la práctica, una auditoría es el reflejo de cómo se ha gestionado la operación día a día. No evalúa intenciones, evalúa hechos. No revisa promesas, revisa evidencias. Y en ese contexto, el control de plagas cumple un rol mucho más estratégico de lo que muchas empresas imaginan.

En nuestra experiencia acompañando a plantas procesadoras de alimentos, industrias y operaciones reguladas, hemos comprobado que una gran parte de las observaciones, no conformidades y hallazgos críticos en auditorías sanitarias están directa o indirectamente relacionadas con una mala gestión del control de plagas. No porque existan infestaciones visibles, sino porque faltan prevención, estructura, registros y coherencia entre lo que se hace y lo que se documenta.

La normativa sanitaria ecuatoriana, supervisada por la Agencia Nacional de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria (ARCSA), es clara: el control de plagas no es una acción puntual, es un sistema. Un sistema que debe estar integrado a las Buenas Prácticas de Manufactura (BPM), a los programas prerrequisito y al enfoque preventivo del sistema HACCP. Cuando ese sistema falla, la auditoría lo evidencia.

En este artículo explicamos cómo prepararse correctamente para una auditoría sanitaria y por qué el control de plagas, cuando se gestiona de manera profesional, se convierte en un aliado clave para superar estos procesos con solidez y tranquilidad.

Qué evalúa realmente una auditoría sanitaria

Uno de los errores más comunes es creer que una auditoría sanitaria se limita a una inspección visual del establecimiento. Si bien la observación directa es importante, no es el eje central del proceso. Una auditoría evalúa la capacidad de la empresa para controlar riesgos de forma sistemática y sostenida en el tiempo.

Los auditores revisan principalmente tres dimensiones:

  1. Las condiciones higiénico-sanitarias reales de la operación, es decir, infraestructura, orden, limpieza, barreras físicas, manejo de residuos, estado de equipos y condiciones que puedan favorecer la contaminación.

  2. La gestión del riesgo, entendida como la existencia de programas preventivos, monitoreos, controles y acciones correctivas frente a desviaciones.

  3. La evidencia documental, que demuestra que los controles no son improvisados ni esporádicos, sino parte de un sistema estructurado.

Desde esta perspectiva, el control de plagas deja de ser un servicio externo para convertirse en un componente crítico del sistema de inocuidad. No se evalúa solo si hay o no plagas, sino cómo la empresa previene su ingreso, cómo monitorea el riesgo y cómo demuestra que ese control es efectivo.


Por qué el control de plagas es un punto crítico en auditorías sanitarias

Las plagas representan uno de los riesgos más evidentes y sensibles dentro de una planta procesadora de alimentos. Roedores, insectos y aves no solo generan rechazo visual; son vectores potenciales de contaminación física, química y microbiológica.

Por esta razón, la normativa sanitaria exige que el control de plagas esté integrado a los programas de higiene, saneamiento y control de operaciones. En auditorías, este aspecto suele ser considerado un punto crítico, ya que una falla puede comprometer directamente la inocuidad del producto.

Hemos visto casos en los que una planta no presentaba infestaciones activas, pero aun así recibió observaciones graves por:

  • Falta de registros de monitoreo.

  • Trampas sin identificación o sin mantenimiento.

  • Ausencia de análisis de tendencias.

  • Aplicaciones químicas mal documentadas.

  • Desconexión entre limpieza, orden y control de plagas.

Esto confirma una realidad clave: el problema no es la plaga, es la gestión del riesgo.

Qué exige la normativa sanitaria sobre control de plagas

La normativa ecuatoriana establece lineamientos claros sobre cómo debe gestionarse el control de plagas en establecimientos procesadores de alimentos. Estos lineamientos no se enfocan únicamente en la erradicación, sino principalmente en la prevención.

Entre los aspectos que se evalúan en auditorías destacan:

  • Barreras físicas adecuadas para impedir el ingreso de plagas: mallas, sellos, drenajes protegidos, puertas y ventanas en buen estado.

  • Orden y limpieza permanentes, como base para evitar fuentes de alimento y refugio.

  • Monitoreo periódico, mediante dispositivos correctamente ubicados, identificados y mantenidos.

  • Prohibición de aplicaciones químicas durante operaciones productivas, para evitar riesgos de contaminación.

  • Intervenciones realizadas por personal capacitado, con conocimiento del entorno industrial y de la normativa.

  • Registros claros y trazables, que evidencien inspecciones, hallazgos, acciones correctivas y seguimiento.

Estos requisitos se alinean con los principios de las BPM y con los programas prerrequisito del sistema HACCP. Por tanto, el control de plagas no puede gestionarse de forma aislada ni reactiva.


Documentación: lo primero que solicita un auditor

Cuando inicia una auditoría sanitaria, una de las primeras solicitudes suele ser la revisión de documentos. Antes de recorrer la planta, el auditor quiere entender cómo está diseñado el sistema de control.

En materia de control de plagas, la documentación mínima esperada incluye:

  • Programa o plan de control de plagas.

  • Planos de ubicación de trampas y dispositivos de monitoreo.

  • Registros de inspecciones periódicas.

  • Informes técnicos de cada visita.

  • Evidencia de acciones correctivas.

  • Análisis de tendencias.

  • Registros de capacitación y comunicación interna.

Un aspecto clave es la coherencia entre lo documentado y lo observado. Si los registros indican inspecciones mensuales, pero las trampas están sucias o sin mantenimiento, la credibilidad del sistema se pierde.

En auditorías, solemos decir que “lo que no está documentado, no existe”. Pero también es cierto que “lo documentado que no se cumple, se convierte en una no conformidad”.


Errores comunes que generan observaciones y no conformidades

A lo largo de múltiples procesos de auditoría, hemos identificado errores recurrentes que ponen en riesgo a las empresas, incluso cuando cuentan con proveedores de control de plagas.

Algunos de los más frecuentes son:

  • Preparar el control de plagas solo antes de la auditoría, en lugar de gestionarlo de forma continua.

  • Confundir fumigación con control, enfocándose en aplicaciones químicas y descuidando la prevención.

  • No analizar tendencias, limitándose a archivar informes sin interpretación.

  • Falta de integración con limpieza y saneamiento, generando contradicciones entre programas.

  • Ausencia de cultura organizacional, donde el personal no comprende su rol en la prevención.

Estos errores no siempre se traducen en hallazgos críticos, pero sí generan observaciones que, acumuladas, pueden comprometer la certificación, el permiso de funcionamiento o la imagen de la empresa frente a clientes y autoridades.

Prevención y cultura organizacional: la base de una auditoría exitosa

Prevención y cultura organizacional: la base de una auditoría exitosa

Un control de plagas efectivo no depende únicamente de trampas, cebos o productos. Depende, en gran medida, de la cultura organizacional. La normativa sanitaria reconoce que el factor humano es determinante para la inocuidad.

Cuando el personal entiende por qué no se debe dejar alimento expuesto, por qué es importante cerrar puertas, reportar hallazgos o respetar los procedimientos de limpieza, el riesgo disminuye significativamente.

Desde nuestra experiencia, las empresas que superan auditorías con mayor facilidad son aquellas que:

  • Integran el control de plagas a su sistema de gestión.

  • Capacitan a su personal de forma periódica.

  • Utilizan la documentación como herramienta de mejora, no solo como archivo.

  • Trabajan desde la prevención y no desde la reacción.

En estas organizaciones, el control de plagas deja de ser una preocupación y se convierte en un respaldo silencioso durante la auditoría.


 

 


El enfoque preventivo frente al enfoque reactivo

Uno de los grandes diferenciales entre un programa sólido y uno vulnerable es el enfoque. El enfoque reactivo actúa cuando el problema ya está presente. El enfoque preventivo trabaja para que el problema no ocurra.

En auditorías sanitarias, el enfoque reactivo suele evidenciarse cuando:

  • Las acciones se concentran en fechas cercanas a la inspección.

  • No existen registros históricos consistentes.

  • Las decisiones se toman sin análisis de riesgo.

En cambio, un enfoque preventivo se reconoce cuando:

  • Los registros muestran continuidad.

  • Existen análisis y ajustes periódicos.

  • Las acciones correctivas están documentadas y verificadas.

  • El control de plagas se alinea con los objetivos de inocuidad.

Este enfoque no solo facilita las auditorías, sino que reduce costos, riesgos operativos y tensiones internas.


Cómo un programa profesional de control de plagas facilita las auditorías

Un programa profesional de control de plagas no se mide por la cantidad de productos aplicados, sino por su capacidad de anticiparse a los riesgos y generar evidencia confiable.

Cuando el programa está bien diseñado:

  • El auditor encuentra registros claros y ordenados.

  • La inspección visual confirma lo documentado.

  • Las observaciones se reducen significativamente.

  • La auditoría fluye con mayor confianza y transparencia.

Además, un buen programa permite a la empresa responder con argumentos técnicos ante cualquier consulta, demostrando dominio del proceso y compromiso con la inocuidad.


La auditoría no se prepara una semana antes

Uno de los mensajes más importantes que compartimos con nuestros clientes es que una auditoría sanitaria no se “prepara”, se construye. Se construye con decisiones diarias, con disciplina operativa y con sistemas bien gestionados.

El control de plagas es una pieza fundamental de esa construcción. No como un servicio aislado, sino como parte integral de la gestión higiénico-sanitaria, de la documentación y de la cultura organizacional.

Cuando el control de plagas se gestiona correctamente, la auditoría deja de ser una amenaza y se convierte en una oportunidad para demostrar solidez, responsabilidad y compromiso con la inocuidad.

 

¿Por qué Rizobacter es el aliado estratégico para afrontar auditorías sanitarias?

En Rizobacter entendemos que el control de plagas no se trata de reaccionar ante un problema, sino de gestionar el riesgo de forma preventiva, documentada y alineada a la normativa sanitaria vigente. Nuestro enfoque va más allá de la fumigación tradicional: trabajamos bajo principios de gestión integral, análisis de riesgos, saneamiento ambiental, buenas prácticas y seguimiento continuo, especialmente en entornos industriales y plantas procesadoras de alimentos.

Acompañamos a nuestros clientes en la preparación real para auditorías sanitarias, ayudándolos a construir programas sólidos, auditables y sostenibles en el tiempo. Nuestros sistemas están diseñados para generar evidencia clara, facilitar inspecciones, reducir observaciones y brindar tranquilidad a gerentes, jefes de calidad y responsables de inocuidad.

Cuando una auditoría llega, nuestros clientes no improvisan: están preparados.

Si su operación requiere un enfoque profesional, preventivo y alineado con las exigencias de ARCSA, BPM y HACCP, Rizobacter es el socio estratégico que su empresa necesita.

👉 Contáctenos y construyamos juntos un programa de control de plagas que respalde su operación, su inocuidad y sus auditorías.